“El arte, hoy día, exige mucho más del espectador que sólo mirar”
10 MAY 09
ENTREVISTA CON ALBERTO SANTAMARÍA, ESCRITOR Y PROFESOR EN EL IES VALLE DE CAMARGO
'De la estética del guardar-como a una poética de las afueras' ha sido la conferencia pronunciada por Alberto Santamaría en el ciclo que la Sociedad Cántabra de Filosofía está desarrollando en el Centro Asociado de la UNED. En su discurso, habló de las nuevas formas artísticas no siempre de lectura fácil para quiénes las admiran. Actualmente, "el arte se ha vuelto bastante elitista" aseguró.
Alberto Santamaría, actualmente, compagina su actividad docente en el IES Valle de Camargo con una auténtica pasión: la escritura. Es doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca y autor de numerosas obras. Desde 2005, dirige la revista literaria Nadadora. Entre sus últimas creaciones, la obra Pequeños círculos que, este año, ha sacado a la venta DVD ediciones. Este libro es un buen ejemplo del tema que trató en la conferencia del ciclo de la Sociedad Cántabra de Filosofía (SoCFía). Esta obra es una auténtica ruptura de los géneros literarios ya que fusiona textos poéticos con novelescos o de ensayo.
PREGUNTA.- ¿Cuál es su vinculación a Sociedad Cántabra de Filosofía?
RESPUESTA.- No pertenezco a la Sociedad, pero me identifico con ellos por la profesión. Desarrollamos nuestra particular actividad de difusión y enseñanza de Filosofía en los Institutos y compartimos nuestro interés por la materia. Yo, particularmente, dedico mis estudios a la teoría de la creación muy enfocado a la escritura.
P.- Cada uno de los ponentes que han participado en el ciclo han aportado una visión muy personal de la Filosofía, ¿en qué se ha centrado su conferencia?
R.- Mi conferencia, bajo el título 'De la estética del guardar-como a una poética de las afueras', versó sobre las más renovadoras tendencias del arte contemporáneo como es una de las teorías de la creación que se basa en utilizar medios cotidianos para introducirlos en este ámbito y los temas periféricos que han sido olvidados por la Filosofía y la sociedad a lo largo de la Historia.
P.- ¿Temas periféricos?
R.- Sí, esto precisamente es a lo que me refiero con 'poética de las afueras' me refiero a todos esos conceptos olvidados. Por ejemplo, a lo largo de los siglos, diferentes culturas y pensamientos filosóficos han tratado de definir un canon de belleza o bondad y, sin embargo, rehuían de definir otros conceptos como el asco.
P.- El concepto de asco, entonces, ¿ha sido olvidado?
R.- Más que olvidado ha sido dejado de lado. Desde Platón se habla del asco pero con un cierto rechazo, sólo hay un momento en la Historia que hasta cierto punto se ensalza este concepto. Es en la Edad Media, cuando surge una cierta fetichización del cuerpo y se santifican a las personas que hacen cosas horribles o asquerosas para entrar en contacto con Dios.
Actualmente, el asco, lo horrible o el terror se han convertido en auténticas manifestaciones artísticas que abarcan todas las disciplinas. Ejemplos de esta corriente los tenemos en obras cinematográficas como la saga Saw o en las heces enlatadas de Manzoni.
El canon del asco
P.- De la misma manera que existe un canon de belleza, ¿existiría uno sobre el asco?
R.- El concepto asco es un tema periférico y, dada su naturaleza, no podría existir un canon que lo definiese. Si fuera así, se convertiría en un tema central y perdería su naturaleza.
P.- ¿Cómo en la Edad Media podían alzar a un estado bondadoso a alguien que había hecho algo horrible?
R.- Los actos horribles eran una manera de conectar con Dios. Se trata de una teoría del sacrificio en el que el cuerpo de los santos se ve como un centro de tormentos. El fin, esa conexión, justifica esos actos horribles.
Fórmula de creación
P.- ¿Qué tienen que ver estos temas periféricos con la estética del guardar-como?
R.- La estética del guardar-como es una fórmula de creación que se basa en coger los elementos ya existentes para convertirlos en algo nuevo, algo artístico. En este tipo de creaciones no existe la originalidad, en el sentido de originario.
Este tipo de estética puede integrar temas periféricos. De hecho, hay claros ejemplos en la literatura y en las artes visuales de que esto ha ocurrido así.
A esta estética también se le llama de 'postproducción' porque es muy similar al proceso de montaje de una película cinematográfica, se construye a través de las escenas filmadas previamente. Es como si elaborásemos un collage o un puzle.
P.- ¿Este tipo de estética abre nuevas fronteras a la creación artística?
R.- Por supuesto. Esta estética hace acopio de diversos elementos para convertirlos en una nueva creación en la que se puede producir una ruptura de los géneros.
El arte ha evolucionado desde la concepción de que el creador era transmisor de lo divino, por ejemplo, hacia otras corrientes que no intentan expresar grandes ideas sino pequeños momentos.
P.- Entonces, ¿el arte ha evolucionado hacia una esfera de sensaciones?
R.- Sí, de hecho es el valor que ha adquirido, ya no se tiene tanto en cuenta la belleza sino lo que transmite una obra.
Una creación ya no tiene por que tener un mensaje concreto. En cierto sentido, el arte se ha convertido en algo muy elitista.
El arte de hoy día exige mucho más al espectador que sólo mirar. Ahora bien, esto permite también una complejidad más satisfactoria.
Sugerencia y crítica
P.- Estos nuevos derroteros han generado cierta desconfianza en el arte. ¿Cómo podemos valorar si una obra es realmente artística?
R.- Responder a esta pregunta es casi imposible. Existen muchas y muy diversas teorías al respecto. La obra de arte ya no es un objeto con el que identificarnos, como sucedía en otros siglos, sino que es, en realidad, un discurso, una reflexión, irónica en muchos casos.
Por otra parte el arte ya no conoce de géneros en estado puro sino que el arte es ya necesariamente híbrido, y por lo tanto transita caminos menos claros. Una obra de arte es una sugerencia, una crítica o una interrogación sobre la realidad, pero no una búsqueda de belleza o una necesidad meramente sentimental.
P.- ¿Es fácil que nos engañen?
R.- Tal vez el engaño es en sí mismo otra forma de arte. Si pensamos el arte desde la idea de un artista genial del sigo XIX, todo el arte del siglo XX y XXI es un engaño, pero si lo hacemos a la inversa, el arte pasado en su totalidad es una gran estafa. El arte es hijo de su tiempo y desde su tiempo debe pensarse.
P.- Respecto a su proceso creativo centrado en la literatura, ¿cómo se están manifestando estas tendencias?
R.- La literatura va muy por detrás de otras disciplinas artísticas. A lo largo de la historia, su peso ha sido muy fuerte y se ha tendido a compartimentar creando géneros y estructuras poéticas y narrativas muy rígidas.
P.- Y usted aboga...
R.- Yo defiendo la libertad de escritura, una ruptura de los géneros y estructuras.
De hecho, creo que ya se ven los primeros escritores que se han aventurado con éxito a escribir sin contar historias o sin la atadura de los géneros como por ejemplo Mercedes Cebirán o Manuel Vilas. Personalmente, a mí me gustaría que la literatura aprendiera de otras disciplinas artísticas a no ponerse límites y que perdiera ese complejo creado por el encasillamiento.
Foto: Joaquín Gómez Sastre