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Universidad de Cantabria.
13-11-2009 12:00 PM El Tiempo Editoriales

Presente Mítico

Adiós al maestro

19 NOV 09

Claude Lévi-Strauss nació en Bruselas un sábado, el 28 de noviembre de 1908. Su corazón de casi 101 años se detuvo definitivamente un viernes, el pasado 30 de octubre, en París. Ya hemos comentado en esta sección con ciertas atenciones algunas teorías fundamentales que le convirtieron en una figura intelectual de renombre mundial. Hoy deseamos situarlo en una perspectiva histórica. De ahí la ilustración que acompañamos, sobre la llegada de Colón a América.

Nuestra perspectiva es la globalización. Homo sapiens, que existe desde hace unos 140.000 años, se dispersó en pequeños grupos a partir de África, en torno a hace 70.000 o más años y más tarde a partir de otros centros secundarios de reparto. Así se difunde la especie por todos los continentes (incluida Australia hace 60.000 años) excepto la Antártida.
Sin embargo, en aquellas partes del globo que fueron capaces de desarrollar una tecnología agraria y de transporte que les habilitó para el crecimiento demográfico y urbano, se inició un proceso expansivo y conectivo. No sólo dieron lugar a nuevas oleadas migratorias, sino que fueron atractivas para que los nómadas de zonas no urbanas las conquistaran.
A partir de esos fenómenos, ya no son las culturas, sino las civilizaciones, las que empiezan a marcar el curso de la historia. La expansión europea -pero no sólo europea- supone que muchas humanidades culturales aisladas pierden esa autonomía, para verse afectadas por los procesos de civilización. Irremediablemente, el ‘pensamiento salvaje’, es decir, el modo humano de vivir distinto al modo de las civilizaciones, está condenado a la extinción. Y no necesariamente por el impacto eco-biológico, o por políticas de exterminio y aismilación, que también hubo, sino también por el impacto informativo: la presencia de los europeos, sus creencias, sus técnicas, sus organizaciones, trastocó por completo el mundo de creencias tanto de las culturas como de las incipientes civilizaciones que emergían del tribalismo (por ejemplo, la incaica).
Lévi-Strauss, formado en la filosofía antes de ser reclutado por Marcel Mauss en los años 30 para la etnología, es el hombre europeo tratando que comprender el sistema de pensamiento salvaje antes de que éste sea arrollado y transformado por la marea de las civilizaciones expansivas. Porque la globalización supone la imposibilidad de aquella extraordinaria diferenciación cultural que sólo el aislamiento geográfico puede procurar.
Fascinado por las ciencias naturales y matemáticas, Lévi-Strauss apostó por un cierto paralelismo naturaleza-cultura, paralelismo de tipo estructural. Para él, el pensamiento humano siempre se organiza con arreglo a determinados códigos, que son los que permiten introducir orden en el mundo y comunicarse coherentemente con vistas a la cooperación social y la relación con la naturaleza.
A la inversa, la decodificación de las culturas en extinción en el siglo XX, esa verdadera y trágica ‘muerte del objeto’ de la antropología cultural, debía asegurar una mejor comprensión de nuestro específico modo de pensamiento, la racionalidad, la ciencia. No para poner en un mismo plano mito y ciencia, sino para entender mejor, desde la superioridad de la ciencia, en qué medida ésta es nuestro mito funcional.
Al releer las condolencias mediáticas y los homenajes póstumos, sigue uno sintiendo una enorme inquietud ante la etnología y la antropología, que sin embargo son tan importantes para nuestra filosofía de la vida. Anque se repasan sus obras y, muy por encima, sus ideas, nadie se atreve a decir: “Lévi-Strauss descubrió esto o lo otro”. Mientras que normalmente en otras disciplinas, incluso en la economía, se afirma que fulano descubió tal o cual ley, tal o cual teoría, tal o cual acontecimiento, sería difícil hablar en esos términos de Lévi-Strauss. Me temo que no sólo porque su pensamiento es muy complejo -que lo es-, sino porque las respuestas a las preguntas no alcanzaron esa nitidez y rotundidad. Ortega decía que Dilthey había descubierto la vida humana “como quien descubre el Mediterráneo”. ¿Qué descubrió nuestro difunto?
JLF

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