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Universidad de Cantabria.
13-11-2009 12:00 PM El Tiempo Editoriales

Editoriales

Un éxito que abre horizontes y plantea necesidades

08 DIC 09

 

Finalmente hubo fumata blanca: el día 26 de noviembre, los ministerios de Educación y de Ciencia anunciaron la lista de nueve proyectos merecedores del calificativo “Campus de Excelencia Internacional” (CEI 2009) y de las correspondientes ayudas públicas. En esa lista estaba Cantabria Campus Internacional, promovido por la alianza UC-UIMP en coordinación con otras 16 instituciones, entre ellas el Parlamento y el Gobierno de Cantabria, y los ayuntamientos de Santander y Torrelavega, además del Banco Santander, Caja Cantabria, Valdecilla, la Autoridad Portuaria, etcétera. La apuesta por el proyecto CCI, basada en el pedigrí de ambas universidades y en el concepto de ‘región de conocimiento’ -hijo de la idea de ‘campus integral’ que ya en EL GALLO comentamos hace más de un año cuando fue expuesta por el rector cántabro Federico Gutiérrez-Solana-, ha salido triunfante tras una dura pugna con otros 50 proyectos. Se trata, pues, de un éxito de dimensiones históricas, difícil de exagerar, aunque acaso también, como apuntó el Presidente Miguel Ángel Revilla -único jefe autonómico presente en el Hotel Meliá Castilla madrileño en la presentación oficial de los 15 públicos + 8privados finalistas-, sea difícil de calibrar en sus consecuencias.


La primera observación ha de ser, desde luego, la felicitación a los rectores y a sus equipos de gobierno, por la alianza, y a las instituciones por su buen comportamiento. Sin duda, la cohesión mostrada en todo momento hizo creíble el mensaje de que se pretende crear una ‘región de conocimiento’, con un peso económico mucho mayor tanto de la educación y la ciencia como de las empresas atraídas a las actividades de docencia, investigación y transferencia del conocimiento. Tantas instituciones y tantas personas del equipo daban inevitablemente lugar a una compleja casuística, no sólo protocolaria, sino también de agenda, de situaciones, etcétera, que hubo de superarse con buena voluntad. Así, uno de los grandes promotores de la internacionalización de la UC, el vicerrector José Manuel Revuelta, se tuvo que quedar sin asistir a la presentación del día 25 por un percance de salud. El propio rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, estaba en gira hispanoamericana promocionando sus cursos, y fue brillantemente reemplazado por la vicerrectora de Investigación y Posgrado, María Ángeles Monge, una respetada científica del CSIC. Dado que tanto el tamaño de la delegación como el tiempo de exposición eran muy limitados, lCantabria cedió parte de su tiempo al ‘efecto mediático’ del Presidente Revilla, para transmtir la idea de unidad de la región en torno al proyecto CCI. Ello supuso una presencia más discreta, en punto a declaraciones, de los demás políticos que habían acudido en apoyo de la candidatura: dos socialistas (Miguel Ángel Palacio, Presidente del Parlamento, y Blanca Rosa Gómez Morante, alcaldesa de Torrelavega) y uno popular (Íñigo de la Serna, alcalde de Santander). Todo el mundo se acomodó, pues, a las circunstancias.

En cuanto al resultado de la primera convocatoria ministerial de CEIs, el desenlace parece bastante lógico. Un país que no tiene ningún campus competitivo a nivel europeo apenas podría presumir súbitamente de tener veinte o treinta de ellos. Sería más que sospechoso y devaluaría la catalogación de la excelencia. Es más: incluso puede ser filosóficamente discutible si un país en esas condiciones puede impulsar en un cuatrienio más de tres o cuatro centros de excelencia capaces de medirse con los mejores del continente. La solución del Gobierno español, por otro lado, no debía desanimar, con una concesión excesivamente restringida, la gran ilusión puesta por el sistema universitario en la aceptación del desafío de la internacionalización y la calidad.

Por tanto, se ha optado por una decisión razonable. Algunos campus de gran dimensión (dos en Barcelona y dos en Madrid) o de alta especialización internacional (la Carlos III en Madrid) pueden competir en muchos frentes para 2012. Por otro lado, proyectos de menor dimensión pero que agrupan muchas sinergias regionales en torno a algunas áreas concretas de especialización, podrán ser también muy competitivos: Cantabria, Santiago, Oviedo y Córdoba.

Para Cantabria se abre un horizonte espléndido, que la concesión de CEIs a otros dos proyectos de la zona del Cantábrico no hace más que reforzar. Ahora bien: ahora es el momento de que todos los que se fotografiaron ‘se retraten’. Hay que pasar de las declaraciones conjuntas a la acción conjunta. El proyecto CCI debe alcanzar rápidamente velocidad de crucero para en 2012 dar un nuevo empujón y formar por fin el megacampus que nos transformará en una ‘región del conocimiento’ con más presencia en el mundo, más empresas avanzadas, más profesionales científico-tecnológicos y muchos más jóvenes talentos de otras partes del planeta. La visión del rector Gutiérrez-Solana, al transformar su idea de un campus integral en el proyecto de CCI con la UIMP y las instituciones, necesita controlar muy bien los tiempos y asegurar que se cumplen todos los objetivos. Si se hace, una nueva historia habrá nacido.

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IC Gabinete de Comunicación EuroCastalia