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Universidad de Cantabria.
13-11-2009 12:00 PM El Tiempo Editoriales

Libros

El director de cine como pensador: las ideas de Andrei Tarkowski

10 FEB 10

Andrei Tarkovski
ESCULPIR EN EL TIEMPO
Rialp
273 páginas
Precio: 15,50 euros.

Andrei Arsenievich Tarkowski (Zavraje, Rusia 1932- París 1986) fue un cineasta soviético de referencia, después un exiliado de referencia y finalmente un desdichado al cual un cáncer de pulmón privó de ver el fin de la URSS y el advenimiento de la libertad; y sobre todo, de poder desarrollar sus profundos cimientos artísticos en otro tipo de contextos. El hecho de que la obra de un director de cine ruso fallecido hace 24 años, y que nunca fue un artistas de masas, esté ya por su novena edición, puede hacer pensar a los lectores y lectoras en ese refrán de ‘algo tiene el agua cuado la bendicen’. Y efectivamente, en este libro se encuentra uno al Tarkowski filósofo, reflexivo; al artista que ha pensado a fondo sobre sus ideas estéticas, sobre su compromiso político y social y, sobre todo, acerca de la base de la experiencia humana. Esta base es “el tiempo”, lo que inopinadamente une a este creador soviético con la gran filosofía de la conciencia y la fenomenología, desde San Agustín hasta Edmund Husserl.
Efectivamente, para Tarkowski, no el tiempo lineal, sino el fondo ético de la acción, el tiempo del recuerdo, el sufrimiento y la responsabilidad, es la verdadera clave del devenir humano. Permítasenos citar por extenso (páginas 78-79): “Durante el tiempo que vive, una persona tiene la posibilidad de reconocerse como un ser moral, capacitado para buscar la verdad. Con el tiempo se ha dado al hombre un regalo amargo y dulce a la vez. La vida no es otra cosa que un plazo concedido al hombre, en el que puede y debe formar su espíritu de acuerdo con las propias ideas sobre las metas de la vida humana. El limitado espacio en que queda acorradala nuestra vida nos pone con extrema claridad ante los ojos nuestra responsabilidad para con nosotros mismos y para con los demás. También la conciencia del hombre depende del tiempo y existe sólo por él. Se suel decir que el tiempo es irrecuperable. esto es cierto en cuanto que -como se dice- no es posible desandar lo andado, recuperar el pasado. Pero ¿qué significa “pasado”, cuando para toda persona lo pasado encierra la realidad imperecedera de lo presente, de todo momento que pasa? En cierto sentido, el pasado es mucho más real, o por lo menos más estable y duradero que el presente. Lo presente se nos escapa y desaparece, como el agua entre las manos. Su peso material no lo adquiere sino en el recuerdo. En el anillo d Salomón, se leían las palabras “Todo pasa”. Apartándome de esa frase, quisiera llamar la atención sobre el carácter modificable del tiempo en su sentido ético. Pues, para el hombre, el tiempo no puede desaparecer sin dejar huella, ya que para él no es sino una categoría subjetiva, interior. El tiempo que hemos vivido queda fijado en nuestras almas como una experiencia forjada en el tiempo”.
Vemos, aquí, la profundidad existencialista de Tarkowski. Antes, en su artículo “El arte como ansia de lo ideal” -también incluido en este libro, había dicho que la misión del arte “consiste más bien en preparar al hombre para la muerte, conmoverle en su interioridad más profunda”. De estos principios se van deduciendo los criterios de Tarkowski sobre la construcción del guión, la gestión de actores y el papel social del artista cinematográfico. Hijo de un afamado poeta, Tarkowski quedó impresionado desde niño por la novelística de Lev Tolstoi. Guerra y paz fue para él una “escuela de arte, un criterio de buen gusto”.
En 1962, con 30 años, Tarkowski obtuvo del León de Oro de Festival de Venecia con su primer largometraje, La infancia de Iván. Controlado y perseguido por el Gobierno comunista, huyó a Suecia con su mujer en 1983 y logró apoyo del legendario Ingmar Bergman. Su película Sacrificio (1986) obtuvo cuatro premios en  Cannes. Tarkowski: uno de los grandes intelectuales rusos.

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