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Universidad de Cantabria.
13-11-2009 12:00 PM El Tiempo Editoriales

Reportajes

“El reforzamiento es uno de los principios básicos a la hora de trabajar con niños con problemas de aprendizaje”

30 JUL 10

Luis Antonio Pérez, profesor de la Universidad de Oviedo, ha hablado de las habilidades que debe adquirir el terapeuta para enseñar de manera efectiva

Luis Antonio Pérez, profesor de la Universidad de Oviedo y director del curso ‘Tratamientos eficaces para el autismo y otros trastornos generalizados del desarrollo’, ha hablado en Laredo de las habilidades que deben adquirir el terapeuta y el maestro para poder enseñar de forma efectiva. Pérez ha señalado a los reforzadores como “uno de los principios básicos para trabajar con niños con problemas de aprendizaje”.

 

A lo largo de la mañana ha enseñado a los alumnos una serie de principios de aprendizaje muy básicos “pero que requieren ser aprendidos con mucha precisión, porque el comportamiento de los maestros y los terapeutas depende de conocer bien esos principios y de aplicarlos bien en su enseñanza con los niños. Los profesionales de este ámbito deben saber que a un niño hay que reforzarle las conductas positivas y no prestar atención a las negativas”.

 

Uno de los principios básicos, ha asegurado, es el reforzamiento. “Hay muchos tipos de reforzadores que pasan desapercibidos porque no se sabe que lo son. Por ejemplo tocar a un niño, prestarle atención o reñirle pueden funcionar como reforzadores, aunque no funciona con todos los niños por igual”. Ha afirmado que la única manera de tener la certeza de que un estímulo es un reforzador es ver que sirve para incrementar conductas. Si no aplicamos bien los reforzadores, el efecto puede ser el contrario, de hecho, “el 99% de las veces que un niño tiene problemas como pataletas, agresiones o autolesiones, se debe a que hay algún reforzador mal utilizado”.

 

Durante la intervención, Pérez ha hablado también de la estimulación del lenguaje. El programa que desarrollan se lleva a cabo con niños autistas que ya tiene algunas capacidades de lenguaje. Siguen una serie de principios que favorecen el lenguaje espontáneo de estos niños que fluye de ellos sin que nadie se lo haya enseñado con anterioridad. “Sino se aplican estás técnicas, los niños no llegan a tener lenguaje espontáneo”. Estas técnicas del lenguaje se llevan a cabo también con niños que tienen el síndrome de asperger.

 

Una creencia muy extendida entre la sociedad es la de que el niño con autismo piensa, siente y nos entiende, pero se repliega en sí mismo. La visión de Pérez es muy diferente, cree que el niño con autismo es una persona que no ha aprendido habilidades básicas que las demás personas tienen. “El niño realmente entiende poquito, pero se le puede enseñar a entender y a pensar. Tiene problemas específicos de aprendizaje pero, con técnicas especiales, se le puede enseñar todo tipo de cosas”.

 

Por su experiencia en el trabajo con las familias, Pérez ha comentado que tener un niño con autismo supone en trauma para la mayoría de los padres. “Darse cuenta de que tu hijo tiene grandes limitaciones es muy duro para los padres. El trato de los profesionales con los padres es muy delicado. Lo principal y más positivo para trabajar con ellos es que los padres acepten las limitaciones de aprendizaje de sus hijos. En ese momento empiezan a participar en el trabajo con ellos y ven como el niño comienza a responder”.

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