Las urnas hablaron
12 JUN 07
Los ciudadanos han hablado en las urnas autonómicas y municipales del último domingo de mayo.
El Parlamento de Cantabria estará formado por 17 diputados del Partido Popular, 12 del Partido Regionalista y 10 del Partido Socialista, el cual se convierte en la fuerza minoritaria del panorama político regional. En el Ayuntamiento de Santander, el PP, con 15 concejales, revalida su mayoría absoluta, bajo el liderazgo del nuevo alcalde, Íñigo de la Serna. Y en Torrelavega, aunque el PSOE baja de votos y escaños municipales, aún es la fuerza más votada, por delante del PP, que recupera el segundo puesto, y del PRC, que pasa a ser la tercera opción en voto ciudadano.
Todo hace suponer que la reedición del pacto autonómico dará origen a un nuevo gobierno de coalición PRC-PSOE, con Miguel Ángel Revilla como Presidente y con la Consejería de Educación en manos socialistas. En Torrelavega, al anunciar el PP su voto en blanco para facilitar que gobierne la lista más votada, será el PSOE quien lleve la voz cantante, con Blanca Rosa Gómez Morante asumiendo un nuevo mandato.
En consecuencia, el 27-M ha arrojado, por encima de todas sus sorpresas, un paisaje continuista con la situación anterior. ¿Es bueno o malo?
Los socialistas, grandes derrotados y humillados del 27-M, han sufrido un fuerte varapalo. Han cosechado en las urnas sus peores resultados, en paralelo al ascenso de los regionalistas. En el PSOE se trata de explicar que se han hecho desde el gobierno muchas cosas bien, pero que no se han sabido explicar. Habría habido un fallo de comunicación, no de gestión.
Puede que sea cierto, pero ello no debiera dejarles satisfechos. En una comunidad tan pequeña, no se puede hablar sólo de “problemas de comunicación”, porque la gestión es algo que recibe inmediatamente tu vecina del quinto derecha y tu cuñado del pueblo. La comunicación es más importante en los lugares más grandes y poblados, y menos en los sitios donde más o menos se conoce todo el mundo.
El enfermedad socialista no ha sido tanto la comunicación -en la que ha empleado cientos de millones a través de carísimas campañas propagandísticas absolutamente estériles, y ofensivas para los contribuyentes-, como la actitud y la gestión. En cuanto a la actitud, ha primado el sectarismo y la discriminación. EL GALLO, publicación que ha cumplido diez años de presencia en la UC, y único medio que ha apostado realmente por la educación superior cántabra al crear la web www.elgallodigital.com, ha sido sistemáticamente ignorado desde el Gobierno de Cantabria, excepto en la breve etapa del profesor Laureano González Vega como director de Universidades. Olvido intencionado que refleja una manera de entender la política que es la que conduce directamente a la derrota, ya que los ciudadanos esperan que los gobernantes trabajen para todos, no sólo para sus adictos. Olvido, además, injustificado, pues los lectores de EL GALLO pueden ver cada mes una línea editorial independiente y equilibrada, donde la actualidad universitaria, en muchos casos protagonizada por mandatarios socialistas nacionales, regionales o municipales, se recoge con objetividad y espíritu analítico.
¿Qué han hecho los socialistas para “vender” sus actividades en educación superior? Ignorar a las principales publicaciones privadas de temática universitaria en papel y en Internet. Ese no es un problema de comunicación, sino de pobreza intelectual.
En cuanto a la gestión, como ya señalamos en nuestro número anterior, el PSOE ha hecho cosas muy positivas para la UC, como el Contrato-Programa o la creación de la Dirección General de Universidades e Investigación. Sin embargo, ha habido muchos problemas de gestión en asuntos clave: el Parque Científico-Tecnológico acumula un retraso impresionante, lo que perjudica a los nuevos institutos superiores, el de Hidráulica y el de Biomedicina; no se ha sabido desarrollar el campus de Las Llamas, lo que perjudica al Instituto de Prehistoria; no se ha agilizado el Proyecto Campus Comillas, lo que dificulta la proyección internacional de la UC por vía humanística; no se ha defendido desde Cantabria, ante la ministra Cabrera, una LOU más conveniente para los intereses de la UC; y los socialistas han sido incapaces, desde gobierno y ayuntamiento, de desarrollar con eficacia el campus de Torrelavega.
Son estos errores y déficits de gestión los que han hecho una contribución negativa al resultado electoral del PSOE, en un mundo que, formado por estudiantes, intelectuales y funcionarios públicos, como es el universitario, podría haber sido más proclive al mensaje de la izquierda oficial de Cantabria.
Por lo que se refiere al Partido Popular, se presentó en campaña con una llamativa promesa: garantizar el primer año de empleo a todos los titulados de la UC. Sería bueno, para evitar la emigración de talentos, que el nuevo probable gobierno PRC-PSOE asuma como propio este objetivo, y dedique a ello un importante esfuerzo. Por otro lado, el PP también propuso un ambicioso programa para lograr que todos los jóvenes hablen inglés fluidamente, incluidos los universitarios. Tampoco habría que echar en saco roto esa necesidad que, después de todo, ha sido ampliamente respaldada por la sociedad cántabra.
Por último, sería de desear que los regionalistas, aparte de rentabilizar publicitariamente proyectos estrella como el de Comillas, tuvieran posiciones más consistentes, coherentes y eficientes en relación con la ciencia, la tecnología y la educación superior. En este campo no valen las superficialidades, sino que es preciso ser riguroso y llegar a cierta profundidad de análisis. Para el PRC es urgente reclutar expertos en temas universitarios y científicos, que puedan dar a sus propuestas en este ámbito una solidez de la que hoy carece el discurso de Revilla, más allá de las protocolarias e hiperbólicas loas a la UC en tres o cuatro ceremonias anuales.