Más periódicos, más CD"S rasposos de grupos que se promocionan en series repetitivas, más prótesis mamarias de silicota o más mundos felices. Da igual. Lo importante es vender más. La información en sí misma, si alguna vez existió, ha dejado paso a una caricaturización de la realidad que se vuelve insultante cuando los ídolos de masas terminan por creerse algunas de las cosas que dicen.
En este tiempo de fenicios informativos y en pleno apogeo del juicio del 11-M en España llega a nuestras librerías y tiendas especializadas la adaptación de "El informe del 11-S" al cómic. Sid Jacobson y Ernie Colon interpretan en viñetas los fallos del sistema de seguridad americano y las conclusiones a las que llegó la Comisión Nacional de Ataques Terroristas que investigó el mayor atentado sufrido en suelo de Los Estados Unidos de América.
Un millón de ejemplares vendidos en Estados Unidos alaban una obra abalada por el propio G. Bush (claro, que, pensándolo bien, esto no sé si realmente es positivo para esta publicación). Ya sabéis, dibujo realista y otra forma de hacer periodismo. Algo más comprensible para la gente de a pie y, desde luego, mucho más atrayente que folios y folios de negro sobre blanco donde se escribe para doctores en derecho.
Quizá estemos ante la continuación de un "nuevo periodismo" que arrancó con las obras de autores como Tom Wolfe y Truman Capote y que en el noveno arte ya hemos tenido ejemplos como algunas de las obras de Joe Sacco y Art Spielgeman donde esta antigua forma de contar historias sirve como medio trasmisor de la realidad. No lo sé. Lo que sí que tengo claro es que el medio no puede ser el mensaje. El mensaje debe ser el mensaje, aunque parezca una tontería decirlo.
Luis Miguel Artabe