“No podemos dejar que los centros de las ciudades languidezcan”
30 JUL 08
Soledad Nogués dirige en El Torco el curso sobre Ciudad y Transporte sostenible
“Hay que volver a la ciudad tradicional”, con esta frase resume Soledad Nogués el futuro de las políticas urbanísticas si queremos potenciar la sostenibilidad y reducir al máximo las agresiones humanas al medio ambiente. A lo largo de esta semana, numerosos expertos se darán cita en El Torco para analizar los efectos del desarrollo de las infraestructuras sobre la población, la geografía, el territorio y la movilidad.
Según un estudio realizado por la Universidad de Cantabria para el Ministerio de Fomento, la zona del noroeste español (Galicia, Asturias y Cantabria) ha cambiado mucho en el último cuarto de siglo. El desarrollo de las infraestructuras ha propiciado cambios en los parámetros demográficos y económicos si bien no han sido unos cambios tan espectaculares como los experimentados en otras regiones en las que se han construido menos carreteras de gran capacidad.
Nogués explica esta diferencia en el hecho de que ésta “es una zona periférica en la que el peso del sector primario todavía era muy grande, la industria estaba en declive y el turismo aún estaba muy poco desarrollado”.
Los efectos de las infraestructuras no han sido tantos como en otros lugares aunque han sido positivos, lo que sucede es que “se han concentrado en unas áreas abriéndose más la brecha entre las áreas rurales y las ciudades”.
Dentro del espacio urbano lo que más ha crecido es la periferia y es ahí donde el término sostenibilidad “tiene su mayor sentido”. Para Soledad Nogués es fundamental que se potencie el transporte colectivo frente al automóvil privado y desde el punto de vista urbanístico apuesta por “volver a poner en valor la ciudad vertical, la ciudad compacta”.
Según explica, en los últimos años se ha consumido más espacio que en todos los siglos anteriores debido al cambio de crecimiento urbanístico en el que se ha potenciado la construcción de viviendas de baja densidad. Este cambio, lejos de mejorar nuestro nivel de vida, ha producido efectos negativos tanto sobre el medio ambiente como sobre las personas.
“Nos están introduciendo una cultura de la naturaleza que no es real porque ahora vivimos en pisos tumbados con un metro cuadrado de jardín”. La directora del curso y profesora titular de Urbanística y Ordenación del Territorio de la UC critica esta nueva política de desarrollo urbano y lamenta que las ciudades sean ahora construidas a medida de los automóviles y no de las personas.
“Las ciudades ya no son una mezcla de usos y funciones, ahora tenemos que hacerlo todo en coche porque el cine, los centros comerciales, el centro de salud están alejados. Por eso todas las políticas europeas tienden ahora a recuperar esa mezcla de usos y funciones para volver a la ciudad tradicional”.
Nogués advierte que no se trata de eliminar sino de mezclar: “no podemos dejar que los centros de las ciudades languidezcan”. Por ello apuesta por la potenciación del transporte urbano: “tal vez en una ciudad como Torrelavega no sea rentable pero hay que tener en cuenta lo que vale proteger el medio ambiente y no sólo la rentabilidad económica; la clave está en cambiar la mentalidad de la gente ”.
Asegura que con un poco de educación la población será capaz de acostumbrarse a disminuir el uso del coche para pequeños desplazamientos o a compartir el vehículo para reducir gastos y contaminación atmosférica.
Medidas como la tomada por el Ayuntamiento de Londres (que cobra un impuesto extra a quienes utilicen el coche por el centro urbano) le parecen buenas “por cuanto supone tomar postura por defender el medio ambiente” aunque reconoce que es “una medida muy drástica” y no cree que en España “estemos preparados para aplicarla”.