El citado Estatuto es una propuesta con luces y sombras, pero que sin duda va a conseguir que los estudiantes demos un salto cualitativo, en cuanto a la regulación de nuestros derechos y, como no, nuestros deberes.
Dentro de sus luces tiene aspectos innovadores, que adaptan a los estudiantes a la universidad del S. XXI; ya que aumenta nuestra implicación dentro de la vida universitaria y nuestra participación y gestión de los servicios. Reconoce nuestras actividades de formación en valores como la participación en las actividades culturales, deportivas o solidarias. Nos otorga el derecho de recibir una formación teórico-práctica de calidad y a ser valorados mediante una evaluación continua, no con un único examen como ocurre actualmente en la mayoría de las materias. Este punto se ve también favorecido al contemplar, como uno de nuestros derechos, que la universidad nos tenga que facilitar con todos los medios posibles la conciliación del trabajo y el estudio.
Uno de los puntos que creo más importante del Estatuto, es la integración de los estudiantes de máster y doctorando dentro del sector estudiantes; ya que, antes se movían en tierra de nadie mientras que ahora van a ver reconocidos sus derechos y aumentando su representatividad. Asimismo, creemos esencial el reconocimiento de los estudiantes con discapacidad para los cuales todas las universidades tendrán que favorecer su inclusión dentro de la actividad académica.
Pero como comentaba antes, el Estatuto del Estudiante también tiene sombras sobre las cuales los estudiantes estamos debatiendo en diferentes foros de discusión para conseguir un fortalecimiento del documento.
Uno de los puntos que hemos propuesto desde el CEUC es la inclusión de un artículo específico para los estudiantes a tiempo parcial. Creemos que no sólo basta con tener menciones dentro de varios artículos, sino que deben tener su propia normativa que los ampare y les dote de derechos como al resto de estudiantes. Un ejemplo de cómo no se les dota de los mismos derechos es a la hora de optar a una beca. Según ampara el presente estatuto este tipo de estudiantes no podría optar a una beca al no haberse matriculado de al menos 60 créditos ECTS y las personas que trabajan, en ocasiones, no tienen la capacidad de matricularse de un número tan alto de créditos. Pensamos que, no se puede dejar de lado a este colectivo.
Un aspecto que tiene especial importancia en el Estatuto del Estudiante es el Consejo del Estudiante Universitario, que será el nuevo canal directo de representación para todos los estudiantes universitarios. La puesta en marcha del mismo hará que se vea fortalecido el papel de los estudiantes dentro del sistema universitario español y formará parte del marco clave para debatir las políticas universitarias de modernización y convergencia europea. Sin embargo, creo que tiene un fallo de base que es el incluir representantes de las asociaciones dentro de su organigrama. Dichas asociaciones no son legítimas para representar y dar su voz por los estudiantes, porque sus representantes no han sido elegidos democráticamente. Otro punto en el cuál cabría discusión es referente a la presidencia del citado Consejo, en el Estatuto viene recogido que será la Ministra quien lo presidirá, pero creo a los estudiantes se nos debe de dotar de la suficiente autonomía como para autogestionar este órgano.
En definitiva, el Estatuto del Estudiante será un gran paso adelante sobre el cuál hemos de trabajar para recoger lo mejor posible y adaptarnos a la universidad del futuro, hemos de mirar hacia delante después de comprobar que no hemos llegado al holocausto que algunas voces pronosticaban y trabajar para que la adaptación de la universidad al Plan de Bolonia sea lo más real posible, no sólo un cambio sobre el papel y como comentaba antes “Los profetas se han vuelto a equivocar”.
Alberto Aja Aguilera, coordinador de Relaciones Institucionales del CEUC