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Atención a la diversidad desde el área de Física y Química

09 SEP 09

Reflexiones, desde un departamento de Física y Química, en torno a lo que está ocurriendo en nuestras aulas. A partir de lo cual y tras un debate abierto sobre como mejorar la atención a la diversidad, deberíamos abordar con seriedad, profundidad y entusiasmo la búsqueda de soluciones.
Si preguntamos a un grupo de profesores ¿cómo aprenden los alumnos? Se quedan un poco parados. No lo tienen muy claro. Incluso hay quien cuestiona: ¿pero, aprenden algo? Sin embargo si la pregunta es: ¿aprenden todos los alumnos de la misma manera? La respuesta es rápida y unánime: ¡No! Entonces, ¿por qué damos siempre la misma clase para todos?
Nuestras reflexiones son las siguientes:
1. Los resultados que se están obteniendo en la ESO los valoramos muy negativamente, sobre todo, en el nivel de formación científica tanto de contenidos conceptuales como procedimentales y actitudinales. Esto se achaca fundamentalmente a la puesta en práctica de un sistema en el que realmente no se ofrece a los alumnos posibilidades de desarrollo individual cada uno según sus intereses, capacidades y voluntad ya que obliga a dar el mismo currículo en la misma clase a todos los alumnos.

Bondad teórica
Nos referimos a nuestra real actuación en el aula, no a la bondad teórica de atención a todos con cariño y según sus cualidades de manera diferente y realizando una enseñanza activa, práctica y personalizada. Todo ello, en 50 escasos minutos, añadiendo a esto, el conocimiento previo por parte de los alumnos de que aunque no hagan nada, ni traigan el cuaderno, ni miren a la pizarra, pueden aprobar igual.
Eso, creemos que es nefasto tanto para los alumnos que quieren estudiar como para los que están deseando marcharse. Los profesores no tenemos excesivo problema, somos capaces de soportarlo todo y por lo tanto seguimos entrando y saliendo del aula, con menos moral pero con cierto entusiasmo.

Bajar el control
2. La variación más importante que hemos llevado a cabo ha sido la de bajar el control de exigencia, diversificarla, de manera que algunos cumplen con no chillar mucho, otros con bajar los pies de la mesa y algunos con preguntar algo para automáticamente mirar para otro lado y dar la espalda a la explicación.
A pesar de todo, con un gran esfuerzo de concentración, de pensar en otra cosa, de imaginarse que hay alumnos que entienden algo, hemos conseguido seguir explicando y alcanzar algunos resultados, que si tenemos cuidado a la hora de evaluar y organizamos bien las preguntas de los controles pueden animarnos a pensar que alguno ha aprendido algo y alcanzar unos amplios límites de satisfacción personal.
No conseguimos mucho desde nuestras materias, aunque no deben de ser muy necesarias, pues pueden saltársela algún año sin ningún problema. Nos duele por todos, algunos que podrían llegar a conocer algo de Física y Química se encuentran impedidos por el sistema. La atención a la diversidad en el aula hace que les toque "profesor/a" un minuto y medio por sesión, y a veces no pueden concentrarse lo suficiente para aprovecharlo. Además, son conscientes y así lo han expresado que "no hace falta estudiar para llegar a bachillerato", lo que no saben del todo, pues aún les engañamos un poco, que ni siquiera a segundo de bachillerato y que, por ejemplo, para llegar al bachillerato de ciencias no es necesario aprobar la Física y Química nunca, ni siquiera cuando se cursa.
Los que están a medias, esos que algún día traen el libro y que una vez estudiaron media hora, no se enteran de nada, pero también van a tener éxito.
El grupo más grande, que no quiere estar en el aula, que pide a gritos otro tipo de enseñanza, es obligado a permanecer impertérrito seis horas diarias, si bien a veces se les atiende personalmente diciéndoles, vete al Jefe de Estudios.
No parece que estemos teniendo muy buenos resultados.
3. La propuesta del departamento, pasaría por cambiar la estrategia.
Necesidad de aprobar todo para seguir estudios posteriores. Control de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales de mayor altura, que permita a quien los obtengan proseguir avanzando en sus estudios.
Otra titulación para todos los españoles, que no los discrimine después de haberles obligado a estar en el instituto, y que certifique su asistencia, su escolaridad durante unos años determinados.
Más estructurado
En este caso, volcaríamos todo nuestro conocimiento y saber hacer, en facilitar a unos un conocimiento científico más estructurado y a los otros un desarrollo intelectual del mayor nivel posible pero no necesariamente siguiendo el conocimiento estructurado. Es probable, que obtuviéramos la formación de ciudadanos más satisfechos consigo mismo, con hábitos mejores y que pudieran dar alternativas al conocimiento actual.
Lo podríamos hacer reagrupando a los alumnos según sus conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales medidos en cursos anteriores. Es decir, alumnos con todo aprobado irían a grupos en los que se fuera a dar un currículum estructurado que facilitara, si se supera, la posibilidad de seguir profundizando en los estudios. Lógicamente, tendríamos en cuenta toda la diversidad metodológica que conocemos.
Otro grupo de alumnos con una o dos asignaturas pendientes, serían atendidos fundamentalmente con la intención de que comprobaran si es posible recuperar esas materias e incorporarse al grupo anterior.
Grupos diferentes, en los que el currículum presentado, sea tan importante como el anterior pero no estructurado en función de la disciplina y posterior profundización. Es decir, que propulsara un acercamiento al conocimiento científico de una manera más divulgativa. Conocer más los efectos que las causas. Es diferente enseñar a conducir que a diseñar coches o a saber arreglar un motor conociendo los principios físicos y químicos que intervienen. Es diferente manejar un ordenador que programar.
Hay distintos grados de profundización en la visión sistémica del funcionamiento del mundo, pero se puede llegar a ser consciente de la relación que existe entre los diferentes problemas ambientales y que éstos son supranacionales. Es posible conocer la importancia de la energía en la vida, los problemas derivados de su escasez y reparto, saber que se transforman unas en otras sin conocer las relaciones matemáticas que las ligan, etc., etc.
En este caso, se debería dar el título a todos. Por otra parte, deberíamos facilitar el cambio de grupo a los alumnos durante el curso, en uno u otro sentido, siendo en algunos casos obligado por decisión nuestra. Si no se sigue con aprovechamiento total y dedicación desde el principio los estudios estructurados se pasa a otro grupo de menor exigencia.
Así, atenderíamos realmente a la diversidad, en función de sus capacidades, intereses y voluntades. Obligaríamos a estudiar a diario a aquellos que quieren estudiar. Entrenaríamos a los indecisos y no machacaríamos a los que escogen otra vía de acercarse al conocimiento, diferente, pero no menos buena.

Enseñar es un arte, por José Ignacio Flor Pérez

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