Como una mezcla de Literatura, drama fantástico y cuento de hadas traspasando el término, el relato se presenta y ofrece más que su propia apariencia argumental. Se trata de una historia de vampiros dentro del ámbito adolescente, el acoso escolar, el dolor y el sufrimiento que son presentados con una carga emocional y poética, en el sentido visual majestuoso, bello, en un relato asombroso y extraodinario que rompe esquemas y los típicos tópicos de esta clase fílmica al uso.
Dentro de una nueva perspectiva valiente, profunda y diferente, se nos muestra en planos y secuencias, fotografías, un cuadro de un hogar disfuncional desde la perspectiva de un niño de 12 años, con sufrimiento, venganza, amor, en un camino del vampirismo, la necesidad de ser invitados para entrar en las casas supone un derroche imaginativo en el pulso culminante de un film impresionante en todos sus órdenes.
A modo de los relatos de dickens o Poe, la película discurre en su forma frenética, con nosotros, miradas, golpes con efectos que acuden más allá de lo establecido hacia un tiempo y un espacio de escasa luz, un libro cinematográfico con metáfora incluida.
En definitiva, se trata de una llamada a la puerta del buen cine, una película sublime. Reparto y dirección, en esta ocasión, consiguen una simbiosis perfecta lo que resulta una gran película que formará parte del cine con cimientos de obra maestra.
Javier Collantes