13 AGO 10
Elvira Rodríguez, premio Reina Sofía a la Investigación en Prevención de Deficiencias, ha hablado en Laredo de los defectos congénitos y las causas ambientales
Elvira Rodríguez, miembro del servicio de información sobre teratógenos y premio Reina Sofía a la Investigación en Prevención de Deficiencias, ha participado en Laredo en el curso ‘Prevención de discapacidades de origen genético, congénito, neonatal y nutricional’. Durante la mañana ha hablado de los defectos congénitos y las causas ambientales más frecuentes y ha afirmado que los defectos congénitos más frecuentes, y que se detectan en los tres primeros días de vida del bebé, “son defectos estructurales como el síndrome de down, que está disminuyendo en el momento del nacimiento gracias al diagnóstico prenatal y la amniocentesis; las cardiopatías y defectos genitourinarios”.
Durante la primera parte de la mañana, Rodríguez se ha centrado en los defectos congénitos, entendidos como cualquier anomalía estructural que está presente en el momento del nacimiento. Les ha ofrecido datos sobre la frecuencia de los mismos. “Se diagnostican en los tres primeros días de vida del bebé y rondan un 2%, aunque estos datos se han reducido prácticamente a la mitad debido a la interrupción voluntaria del embarazo”.
Ha comentado que uno de los núcleos poblacionales donde más casos se detectan es la población inmigrante. “Hay que cuidarlos especialmente durante el embarazo porque tienen una serie de factores de riesgo. Existen factores genéticos, de la propia etnia, pero también factores de carácter ambiental debido a la falta de vacunación, la alimentación, la dificultad de incorporación al sistema sanitario… es multifactorial no podemos hablar de uno solo”.
En el caso de España, las causas ambientales más preeminentes entre la población son el alcohol y el tabaco. “El alcohol es un factor de riesgo para malformaciones y retraso mental. Por su parte, el consumo de tabaco supone riesgo de bajo peso y enfermedades respiratorias en la infancia. Son factores que se pueden suprimir y al hacerlo desaparece ese riesgo. Otros factores de riesgo para el desarrollo embrionario son los lugares de trabajo, por ejemplo el respirar los disolventes de una gasolinera”.
Ha hecho hincapié en que todas las mujeres tienen al quedarse embarazadas un riesgo basal y poblacional que se sitúa entre el 2% y el 5%. “Hay que dejarles claro que este riesgo existe seguro y que lo tenemos todos”.
Ha comentado la importancia que tiene tomar ácido fólico racionalmente, desde antes del embarazo para cubrir las cuatro primeras semanas de gestación en las que la madre no sabe que está embarazada y es concretamente cuando se cierra el tubo neural y se puede producir espina bífida, hidrocefalia… defectos congénitos que el ácido fólico previene. “Tomar las dosis adecuadas es muy importante, deben ser bajas, de unos 0,4 miligramos al día porque aunque es una vitamina hidrosoluble no está exenta de peligros”.
Medicamentos y embarazo
‘Medicamentos y embarazo’ ha sido el título de la segunda ponencia que Rodríguez ha impartido a lo largo de la mañana. Ha hablado de medicamentos teratogénicos, es decir, medicamentos que incrementan el riesgo para malformaciones congénitas. Siempre divide a los fármacos de riesgo en dos grupos: unos que está contraindicados, es decir, “no hay justificación para usarlos durante el embarazo”; y otros que incrementan el riesgo también para malformaciones pero que no hay más remedio que utilizarlos, “como los antiepilépticos, que son de riesgo pero hay que tomarlo y para eso existen otros tipos de controles del embarazo”.
Ha pedido a los alumnos que se tengan en cuenta las dosis de los fármacos. “El paracetamol, que se utiliza mucho, es un buen antitérmico, la fiebre alta es, además, un factor de riesgo que puede alterar el sistema nervioso del feto, pero hay que tener en cuenta las dosis que se toma ya que no sólo se expone el hígado de la madre sino también en del feto. A partir de la semana veinte el hígado del feto funciona y los niveles de todos los medicamentos que se suministren a la madre son más elevados en el compartimento fetal, ya que se eliminan por vía renal y permanece en el líquido amniótico durante más tiempo”.
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