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Universidad de Cantabria.
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Presente Mítico

Roma eterna (II)

13 MAY 10

El mito de Roma es en gran medida el de su desaparición, con sus dos momentos dramáticos del siglo V (caída de Roma) y del siglo XV (caída de Constantinopla). También hay un mito de supervivencia, pero con ese terminaremos el curso en EL GALLO de junio. Una de las causas de la desaparición del imperio romano fue el Cristianismo, y también fue una de las causas de su conservación, en el este.

César Flavio Valerio Aurelio Constantino Augusto (CFVACA) nació en invierno de 272 en los que hoy es la ciudad de Nis, en Serbia. Su padre, Flavio Constancio, era un alto oficial del ejército; su madre, Helena, una griega de la zona anatólica de Bitinia..
Cuando Constantino era sólo un adolescente, el emperador de origen balcánico Diocleciano trató de resolver problemas militares y político-constitucionales diviendo el imperio entre dos co-emperadores, que tendrían cada uno sus propios sucesores. Así nombró a Maximiano para que gobernase el oeste, desde Milán o desde Trier en Alemania, y él gobernaría el este desde Nicomedia, hoy Izmit en Turquía. Este Maximiano nombró al padre de Constantino para un alto cargo en la Galia, y nombrado abandonó a la madre de Constantino y se casó, si duda por amor, con la hija adoptiva de Maximiano, convirtiéndose en su yerno.
Cuando Diocleciano nombró dos césares para las subdivisiones, uno de los elegidos fue Constancio. Y así Constantino adquirió una cierta expectativa hereditaria a un cargo que era la antesala de poder ser emperador del este algún día. Así que dejó los Balcanes y en la corte de Diocleciano aprendió las letras grecorromanas y algo de filosofía.Durante 10 años sirvió a Diocleciano en campañas militares y puestos oficiales. En Nicomedia se relacionó con una cultura liberal, donde había tanto paganos como cristianos.
Pero en 303 Diocleciano desencadenó la gran persecución anticristiana. Pocos tiempo después se sintió enfermo y tanto él como Maximiano abdicaron. Los nuevos empreadores eran Constancio y Galerio, no Constantino ni Majencio el hijo de Maximiano. Así que Constantino no tuvo más remedio que buscar el amparo de su padre en occidente. En el verano de 305, Constancio le reclamó para combatir junto a él en Britania. Dice la leyenda que Galerio, en una noche de borrachera, aceptó dejarle ir. Constantino se dedicó a guerraer contra los pictos en Escocia, desde su base en York.
Cuando Constancio muere en 306, un bárbaro alamán de su ejército proclama emeprador a Constantino, lo que aceptan las legiones de Britania y de la Galia, pero no las de Iberia. A Galerio no le hizo ninguna gracia, pero aceptó nombrar a Constantino césar sucesor occidental, lo cual era mejor que una guerra abierta entre este y oeste. Y por ello Constantino se adjudicó también España.
Constantino tuvo que frenar ese mismo inverno una invasión germánica del bajo Rhin. A los prisioneros se los comieron las fieras en el anfiteatro de Trier. Luego fue obrando hábilmente en las complejidades de la tetrarquía hasta que quen 312 venció a Majencio en el Puente Milvioy sólo quedaron dos emperadores, Licinio en oriente y Constantino en occidente.
Al siguiente año, 313, ambos emperadores emitieron el Edicto de Milán, permitiendo el cutlo cristiano. Por esa época, le regaló al papa Silvestre I el edificio y terrenos donde hoy está la basílica de San Juan de Letrán (y una escultura del emperador en el pórtico de entrdada). Hasta que en 380 el emperador Teodosio hizo del cristianismo la religión oficial del imperio (Edicto de Tesalónica), la nueva fe venida de los judíos se expandió por todo el imperio ya sin trabas, adquiriendo una gran presencia. Progresivamente, con ayuda de Constantino, se fueron destruyendo y saqueando templos paganos ya desde 314, y muchos sacerdotes paganos y otras personas murieron en la vengativa contraofensiva de los cristinaos. Constantino, que hizo matar a su cuñado, a un hijo y a una segunda esposa, fue un hombre bastante cruel, aunque quizá atormentado, y se bautizó al final de su vida.
El cristianismo, además, tuvo un tormentoso siglo IV y V por las disputas internas que dieron lugar a los concilios y al credo de Nicea. Matanzas, divisiones, saqueos...El siglo IV en realidad remató el caos del III fragilizando la relación de las mentes con la idea de un imperio solidario. La ciudad de Constantino sobreviviría con una parte hasta 1453. Roma ya no era romana y se hundió políticamente.     
JLF

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