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Universidad de Cantabria.
El Tiempo Editoriales

La Universidad de la Vida

Año Nuevo, vida nueva

19 ENE 12

Por José Ignacio Flor Pérez

 

Nos proponemos desarrollar la imaginación, creatividad e inventiva de nuestros alumnos, y entrenarles en la toma de decisiones. No queremos olvidar tener en cuenta las ideas iniciales que tienen sobre el tema que vamos a trabajar. Les plantearemos problemas abiertos e intentaremos que tengan que utilizar las asignaturas como herramientas para solucionarlos  que propongan pequeñas investigaciones y, con todo ello, despertar su interés por el tema de estudio y que se produzca de alguna manera un alto grado de satisfacción personal al abordarlo. Pero, todo esto: ¿cómo se hace?

No es sencillo, pero ya es un gran paso si estamos convencidos de que lo queremos hacer.
En nuestro esquema - proyecto didáctico "Los Aparatosos" - los recursos que utilizamos han de insertarse en una determinada propuesta metodológica. Los pasos a seguir son:
a) Aumento del campo de intereses de los alumnos.
b) Planteamiento y reconocimiento de problemas con explicitación de los esquemas alternativos de los alumnos.
c) Trabajo con los problemas. Obtención de información. Diseño de experiencias.
d) Construcción de aparatos por los propios alumnos, si procede. Realización de experiencias, actividades  y trabajos concretos.
e) Puesta en común, contraste de información y obtención de conclusiones.
f) Realización de un informe.
Vamos a ver una manera de abordarlo.
Introducción del concepto capilaridad. ¿Dónde está el corazón de los árboles?
En el estudio de la nutrición vimos como la sangre era el medio de  distribución de las sustancias alimenticias, el oxígeno, el CO2, los desechos del metabolismo celular, y el corazón el motor que la mueve.
Al pasar al estudio de los árboles cabe preguntarse: ¿Tienen sangre los árboles?. No, pero tienen savia que hace las mismas funciones. ¿Y dónde tienen el corazón?.  Las respuestas siempre son las mismas y en el mismo orden. En las raíces, en las hojas o en el Sol. Una vez convencidos de que los árboles no tienen corazón, se preguntan, entonces ¿por qué se mueve la savia?
Esto nos da pie para introducir el concepto de capilaridad. Para ello, vamos a construir un  analizador de colores con el que estudiar los tientes que se utilizan para obtener los diferentes colores.
Para hacer este aparato utilizamos una tiza de las antiguas, una tapa de un frasco y un poco de agua, así como los rotuladores a analizar.
Se marca cada cara de una tiza con un círculo de un color determinado. En el otro extremo de la tiza, con un clavo, se hacen una, dos, tres o cuatro muescas, que nos permitan identificar cada cara.
Una vez marcada la tiza con los cuatro colores, se coloca sobre la tapa de un frasco y se echa un poco de agua de manera que no llegue a tocar los círculos de colores.
En ese momento el agua empieza a subir por la tiza "sin que nadie la empuje". Podemos observar así que los líquidos se desplazan por los tubos finos o materiales porosos sin ningún motor, entrando en contacto de esta forma con el concepto de capilaridad.
El agua al ascender por la tiza, disuelve los colores pintados, descomponiendo cada uno de ellos en los diferentes tintes que el fabricante ha usado para la obtención de ese color.
Al ser diferente el tamaño y la textura de cada tinte, ascienden a distinta velocidad, quedando separados a lo largo de la tiza. Esto no es mas que una cromatografía.
Ahora se les pide a los alumnos dos cosas: 1) Qué intenten con este aparato plantearse algún tipo de investigación y 2) que diseñen y construyan algún aparato útil basado en la capilaridad.
1) Unos grupos se plantean el estudio de muchos rotuladores de la misma marca para comprobar si hay colores que aparecen en todos. Otros cogen un mismo color de distintas marcas y tratan de ver si tienen la misma composición.
Si no sale se les puede plantear si será posible conseguir de nuevo el color original. ¿quizá esperando que se seque la tiza y poniéndola en agua al revés?
Es curioso como nuestra actitud ante la investigación científica sigue unas pautas bajas. Ante una serie de colores que aparecen a partir, por ejemplo, del negro lo aceptamos como prueba clara sin plantearnos nada, aunque ese color esté en la cara de al lado. De más de quinientas puestas en escena, solo tres personas han decidido romper la tiza para ver si hay trasvase de colores.
2) Aquí pueden aparecer variedad de aparatos, entre ellos, el mechero de alcohol. Ante este preguntamos, ¿qué es lo que arde en un mechero de alcohol?. Tras la primera y rápida contestación, que lo que arde es la mecha,-fregona en nuestro caso-, llegan a la conclusión de que arde el alcohol. ¿Cómo es posible si el alcohol está abajo y la llama está arriba? - porque el alcohol sube por capilaridad.
Les pedimos ahora que diseñen y construyan un regador de plantas para los fines de semana.

Enseñar es un arte. José Ignacio Flor

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