Como una enternecedora canción de amor, olvido y reconstrucción personal, la película describe ámbitos del alma humana, en una estructura narrativa de primer orden, en el que descansan situaciones, deseos, ganas de vivir, en un entramado de profunda tristeza. Sin juzgar, ni demoler aptitudes personales, el film discurre por cauces abiertos hacia la mirada, la palabra, todo en un ejercicio notable de guión y por supuesto de sobresalientes interpretaciones por parte de sus protagonistas.
Detrás, en la filmación del relato realista y exento de sofisticación técnica, sus valores radican en una temática universal, pasando por los planos, encuadres de rostros expresivos, bajo el acierto de estar rodada en formato digital, cámara nerviosa para dar un sentido del trazo cinematográfico intenso, explicativo, necesario para devolver los razonamientos de la reflexión del arte y la complejidad en el ser humano.
Excelente, sin más.
Javier Collantes